El último ‘fade out’ de un melómano: Arica despide a Roberto «Cala» Torres y su eterno legado musical
La noche de este jueves, las frecuencias de la Región de Arica y Parinacota se silenciaron de golpe. Con el sensible fallecimiento de Roberto Torres Tordoya, conocido por toda la comunidad como «Cala», el norte del país no solo pierde a un incansable defensor del patrimonio y el medioambiente, sino a uno de sus agitadores musicales más apasionados, generosos y visionarios.
Detrás de su rol como director en la Fundación Arica Activa, latía siempre el corazón de un melómano empedernido. Bajo el pseudónimo de DJ Cala, Roberto hizo de la música una herramienta de resistencia cultural, uniendo el amor por el formato análogo con la urgencia de abrir espacios para la conversación y la creación local.
El guardián del surco: Impulsor de la Feria del Vinilo
Para Roberto, el vinilo no era una moda ni un objeto de fetiche nostálgico; era cultura viva, diseño y memoria sonora. Por ello, se transformó en uno de los motores fundamentales de la Feria del Vinilo de Arica en el Parque Centenario, un espacio que bajo su ala dejó de ser un simple mercado de intercambio para convertirse en un hito de encuentro intergeneracional.
Su respeto por el oficio y su capacidad de gestión lograron hitos memorables para la región, como coordinar la visita de Roberto «Titae» Lindl (histórico bajista de Los Tres), quien viajó al norte para dictar una masiva charla abierta. «El Cala» entendía que descentralizar la música significaba traer a los grandes maestros a conversar de igual a igual con los jóvenes músicos ariqueños.
Radio Siente e InFusión: Sintonía con identidad
Esa misma necesidad de amplificar contenidos con sustancia lo llevó a fundar la señal digital Radio Siente. A través de sus micrófonos, dio vida al programa de entrevistas InFusión, un espacio que se convirtió en el termómetro cultural de la ciudad.
Bajo la consigna «conversaciones para un Arica del futuro», su programa no solo programaba música con un criterio exquisito y ecléctico, sino que sentaba a la mesa a creadores, artistas plásticos, activistas y líderes locales. Roberto utilizaba el micrófono para cuestionar, proponer y proyectar la región, siempre con una calidez humana que transformaba cada entrevista en una tertulia entre amigos.
Donde el ritmo se cruza con el territorio
La sensibilidad musical de «Cala» estaba profundamente conectada con su entorno. No concebía la música separada del paisaje urbano y natural de Arica. Así como defendía con argumentos técnicos el Santuario de la Naturaleza del Humedal del Río Lluta o fiscalizaba la contaminación de la bahía, entendía que el arte y el ritmo eran el alma que debía habitar esos espacios recuperados.
Su visión estética se reflejó tanto en la curatoría de los grandes murales que hoy visten los muros de la ciudad —como los del Mono González o el imponente trabajo de Inti en el Teatro Municipal— como en la gestión de hitos que cruzaban las artes visuales y la música. Su partida física deja las bandejas en silencio, pero su frecuencia seguirá resonando en cada rincón de la Arica que tanto amó, defendió y ayudó a sintonizar.
Hasta siempre, DJ Cala.
