agosto 19, 2025

Arica celebrará con gran fervor el natalicio de Bernardo O’Higgins Riquelme

Este miércoles 20 de agosto, la comunidad de Arica se unirá para rendir homenaje al natalicio del Padre de la Patria, Bernardo O’Higgins Riquelme. El programa incluirá una misa de celebración a las 10 horas en la Catedral San Marcos, a la que asistirán autoridades regionales, parlamentarias, representantes de las Fuerzas Armadas, del Cuerpo Consular, así como escolares y público en general. Posteriormente, a las 11 horas, se llevará a cabo una ceremonia cívico-militar al pie del Morro.

La ceremonia cívico-militar tendrá lugar en la Plaza del Libertador O’Higgins, donde se realizará el izamiento del pabellón nacional y un discurso conmemorativo en honor al centésimo cuadragésimo séptimo aniversario del natalicio del Padre de la Patria. Se depositarán ofrendas florales por parte de diversas instituciones regionales y se llevará a cabo un desfile de las Unidades de Formación del Ejército, Marina y Carabineros, seguido por organizaciones civiles, incluyendo el Club de Huasos, bandas escolares y otras entidades comunitarias.

Bernardo O’Higgins es una figura central en la historia de Chile, ya que fue clave en la independencia del país y en la consolidación de sus primeros años como nación. Su legado como Director Supremo ha sido objeto de numerosos estudios históricos, reafirmándolo como el Padre de la Patria.

Nacido el 20 de agosto de 1778 en Chillán Viejo, O’Higgins fue hijo del gobernador de Chile y virrey del Perú, Ambrosio O’Higgins. Estudió en Lima y luego en Inglaterra, donde se familiarizó con las ideas independentistas de Francisco Miranda. Tras la muerte de su padre en 1801, regresó a Chile para gestionar la hacienda Las Canteras, cerca de Los Ángeles.

En 1810, fue elegido diputado en la Junta de Gobierno y, en 1811, nombrado Coronel del Ejército. Enfrentó a los realistas en la batalla de El Roble en 1813 y, a pesar de su rivalidad con José Miguel Carrera, se unió a él para combatir la invasión realista de 1814.

Durante la Reconquista, O’Higgins organizó la ofensiva chilena y, tras derrotar a las fuerzas realistas, asumió el cargo de Director Supremo, proclamando la independencia de Chile el 12 de febrero de 1818. Sus proclamas a los soldados enemigos evidenciaron su postura antimonárquica, aunque buscó el desarrollo económico del país mediante relaciones comerciales con las monarquías europeas, utilizando un lenguaje equilibrado y pragmático.

Su gobierno impulsó la construcción de escuelas primarias, la reapertura del Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional. Sin embargo, sus reformas, como la abolición de los mayorazgos y títulos de nobleza, le generaron descontento entre la aristocracia criolla, influenciada por su pertenencia a la Logia Masónica Lautarina.

La vida pública de O’Higgins, a pesar de sus logros, estuvo marcada por episodios oscuros, los cuales evaluó en un manifiesto a su pueblo. Su abdicación como Director Supremo el 28 de enero de 1823 fue un acto de gran sacrificio personal, buscando evitar una guerra civil y dejando una emotiva despedida.

Falleció en Lima, Perú, el 24 de octubre de 1842.